ESPEJISMOS.
Como lotófagos que se alimentan de flores de loto para el Olvido...
Los espejismos son ilusiones ópticas que hacen que observemos reflejos de objetos lejanos en una superficie que no existe en realidad. Producen imágenes virtuales invertidas. Estas imágenes virtuales de objetos distantes, se ven debajo del objeto porque los rayos de luz se curvan por efecto de la temperatura. Son producidos por el calor. Especialmente en los desiertos.
La Memoria es un leve oasis con principio y fin. Olvidamos la mayoría de lo que aprendemos, de lo que conocemos. Olvidamos la mayoría de lo que vivimos. Olvidamos a la gente con la que hemos compartido algún instante. Olvidamos lo que nos gusta y lo que no. Lo que soñamos. Lo que queremos ser. Aquello que amamos u odiamos. Todo fluye con una facilidad asombrosa hacia ese inmenso desierto que es el Olvido. La Memoria es caprichosa, selectiva, volátil. Es un pequeño oasis al que asirnos que es arrastrado lentamente hacia el Olvido.
La Memoria, a pesar de su carácter intenso y efímero, muchas veces nos juega malas pasadas, nos hace sentirnos tontos, como colgados de un hilo invisible. Pero tenemos la suerte de poder olvidar con una relativa facilidad y desprendernos de todo aquello que nos resulte inútil, doloroso o vacío. Incluso de olvidarnos de casi todo lo importante. A veces la Memoria nos confunde, nos engaña, nos traiciona. Imaginamos o recordamos las cosas seleccionando imágenes sin ton ni son. Distorsionamos los paisajes de nuestra experiencia. La Memoria es un espacio vacío en nuestra cabeza, frágil como las alas de una mariposa o el Amor. Muchas veces no quisiera tener tanta memoria. Desearía que fuese más quebradiza todavía. Es un ancla que nos hunde los pies en la farragosa realidad, que no nos deja salir. Nos confunde, porque imaginamos que el pasado nos sirvió de algo. Nos engaña, porque pensamos que necesitamos construir un futuro. Nos traiciona, porque creemos en un valor sentimental del que carecen la mayoría de nuestros recuerdos. Pero a veces suele ser hermosa. Como en el caso que nos ocupa.
Antonio Lucas ha sido la persona más determinante en mi vida y supongo que en la de muchos de vosotros, porque él -al contrario que la mayoría de profesores que nos encasillaban como gamberros, zoquetes o causas perdidas- nos daba toda su confianza desde el primer momento, porque siempre cree en nosotros. En los alumnos. Y esa confianza y ese cariño suelen ser eternos, como los sentimientos más bonitos. No hay día en que no recuerde algo de lo que me enseñó. En los días de mayores alegrías: el amor, la licenciatura, la independencia, la fiesta, mis amigos, mis sobrinos. También en los días de tristezas infinitas: las rupturas, los desengaños, los fracasos, las dudas, las adicciones, los hospitales. Porque él está de un modo extraño en mi conciencia, como un espejismo.
Y no deja de resultarme curioso, porque del instituto apenas recuerdo la cara ni los nombres de la mayoría de quienes fueron mis compañeros. Lo he olvidado. Y cuando lo he recordado, todo ha cambiado tanto y se ha socializado de un modo tan absurdo.... Allí aprendí poco, y me querían enseñar cosas que yo no quería ser. Pero de Antonio si aprendí. Igual que todos vosotros. De no haberme cruzado con él jamás hubiese estudiado, ni nunca hubiese soñado con hacer cosas diferentes a las que todo el mundo esperaba de mi. Ha sido el único profesor al que no he odiado en mi vida. Una de las pocas personas que ha confiado en mí.
Porque Antonio nos educa con conceptos más importantes que los que aparecen en los libros. Con su inteligencia nos desconcierta y nos lleva por donde él quiere, sacando lo mejor de nosotros mismos. Él mismo es una búsqueda constante de sabiduría, es un profesor que se renueva y estudia constantemente para aleccionarnos. Porque el conocimiento, aunque muchas veces quede rezagado frente a otras imposturas sociales, es sin duda una de las bases de la felicidad.
Y que más puedo decir en un momento como este. Antonio es un espejismo en ese desierto de memorias de peces y olvidos que es la enseñanza. Y sin duda, permanecerá para siempre en el corazón de todos los alumnos que hayan pasado por sus clases, aunque pasen los años y esté en cualquier otra parte. Enseñándonos cada día lecciones que no se olvidan. Lecciones de amor y humor, de inteligencia y de sensatez, de cariño y dedicación, de paciencia, de confianza, pero sobre todo de humildad. Haciéndonos cada día más libres.
Mayo,2009
Juan Manuel López
(Antonio Lucas fue mi profesor de Filosofía en el IES Montes Orientales de Iznalloz. Mañana se despide del Instituto)
Pues yo hace unos años me solía pillar casi todos los TMEOS, pero cada vez me parecen más aburridos y ahora sólo lo leo de vez en cuando(por Roger, Furillo, a veces Piñata y poco más). Para mí sería un aliciente que sacaran cosas tuyas para comprarlo.
Con la de mierdas que meten y tendrán chistes tuyos cojonudos por ahí en un cajón! Y luego encima ponen por las nubes tus fanzines... No lo entiendo, la verdad.
En fin, por lo menos tú le sabes ver el lado bueno.
Cuídate y a seguir dibujando!
Yo soy del tmeo y siempre me ha gustado lo que haces, evidentemente, ni estoy en el consejo de redacción ni he visto todas esas cosas que has mandado y no te han publicado pero vaya...me considero parte del tmeo y a mi si me gustaria que continuases publicando y no soy el único del tmeo que lo piensa...
Que las ofuscaciones
momentaneas no te hagan sacar conclusiones tan drasticas y generalizantes, hombre.
Y que no pares de dibujar hasta que te salgan dientes en el agujero del pene.
Un fuerte abrazo.
roger